Mensaje Nº 1 del Muy Respetable Gran Maestro
A las Logias y Masones Cubanos
El pasado día 22 de Marzo la Serenísima Alta Cámara Masónica resolvió elegir los Grandes Funcionarios para el período 2009- 2012. De ese ejercicio democrático fui elegido para ocupar el cargo de Gran Maestro de todos los masones cubanos.
Asumo, este tan elevado cargo, con la plena conciencia de su connotación y con la convicción que mientras más alta sea la distinción mayor son las responsabilidades y obligaciones.
Por tal motivo declaro que no habrá razón alguna que me impida poner todos mis esfuerzos y capacidades para responder al deber que voluntariamente he buscado para lo cual gozo de salud, energías y experiencias suficientes,
Mi primer saludo y agradecimiento para el ex Gran Maestro Osmundo G. Cabrera Pérez, por toda la bondad que entregó a favor de esta tan querida institución en momentos tan complicados, De igual forma a todos los ex Grandes Msestros que nos han antecedido. Cada uno en su respectivo estilo merece la gratitud y reconocimiento de todos los masones porque fueron capaces de hacer avanzar la Gran Logia de Cuba.
Saludo al I. y P. H. Jesús Armada Pena, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del grado XXXIII para la República de Cuba y los Soberanos Grandes Inspectores Generales del Supremo Consejo y les manifiesto mi decidida intención de mantener y fortificar los lazos de alianza entre ambos poderes masónicos, con lealtad y mutuo entendimiento, en la certeza que la acción mancomunada, sin pérdida de las entidades, permitirá actividades más eficaces y eficientes a favor de principios comunes.
Saludo a todos y cada uno de ustedes, hermanos míos, de todos los rincones de nuestra jurisdicción y en un simbólico abrazo les entrego mi cariño y afecto.
Es un privilegio el don de haber recibido la luz, pero aún existen hermanos que prefieren dedicar su tiempo en otras cosas en vez ded procurar perfeccionarse; y no solo contentos con eso, a la Logia que les dio acogida en forma protectora, la aniquilan cayendo en vicios como son la indolencia e intolerancia.
Si a las Logias se les pidiera uns solución a los problemas que nos aquejan, ¿Cuál sería la respuesta? ¿Qué le demos baja a aquellos que no asisten? ¿Qué enviemos una plancha tras otra, sabiendo que no serán contestadas? ¿Qué visitemos en su domicilio al hermano para hacerle ver la falta que él ya conoce? Nuestra Constitución nos dice que hacer en estos casos, sin embargo, no todo en tan fácil
No es así como se resuelve el problema de raíz. No saldremos adelante haciendo reproches ni forzando voluntades. Los masones solo deseamos honor y sabiduría y no es con intolerencia que se adquieren. En un laboratorio se unen elementos simples hasta lograr el producto deseado. Pero de ese proceso quedan sedimentos. Aquí venimos a perfeccionarnos para rescatar lo valioso. Es una logia donde se logra el material puro. La rutina, la falta de acción, el inmovilismo, los partidismos de cualquier índole, la intolerancia, la falta de instrucción, el autoritarismo, la ignorancia y el no sentido de pertenencia como fenómeno de individualidad, corroen a un Taller masónico y debilitan sus soportes. El iniciado busca luz, hay que darle luz, pero también hay que prepararse para saberla dar.
Entendemos que no es una luz fulgorosa si es instantánea. Es preferible una luz modesta pero más duradera. No es posible que todos seamos una gran luz; pero si anhelamos la benéfica y modesta luz perenne.
Hemos notado, sobre todo en los últimos tiempos, la llegada a nuestras Logias de hombres que son traídos por padrinos influidos más por la relación de amistad o de otros factores que se producen en la práctica profana que por el deseo de ser mejor ser humano. Nuestra institución no puede ser convertida en un club social, donde se venga con el simple objeto de desarrollar amistades, grupos de interés mutuo o convite a fomentar núcleos de apoyo a deseos personales. Esto es un fenómeno que se viene desarrollando y será muy difícil que un Gran Maestro o un grupo de hombres con responsabilidades al frente de la Masonería puedan detener por si solos. Todos tenemos el deber de velar por los candidatos que desean pertenecer a la imstitución, tenemos el privilegio de seleccionar quien será nuestro hermano, no convirtamos este acto en un hecho irresponsable.
Reflexionemos todos; de no ser por el ámbito fraternal que nos brinda la Masonería muchos de nosotros no hubiéramos sido capaces de pasar por el cernidor de la amistad a otros en la vida profana. De modo que no nos confundamos; en la vida profana se aglutinan por la amistad; es un sentimiento noble, que conduce a la felicidad del ser humano, el que encuentra un punto de coincidencia, que cataliza la unión entre personas con interés común. En cambio en las Fraternidades no se busca la coincidencia de intereses específicos para justificar la unión, se aspira a que surja en modo espontaneo como resultado de un proyecto compartido en lo sustancial. Lo que se comparte es un camino y no una meta. Lo que se comparte es un ideal de sociedad no un habito de vida.
Hermanos; hemos aceptado promover el beneficio colectivo en sustitución del individual y esto será, sin dudas, lo que garantizara la continuidad de nuestra práctica
Una de las caracteristicas de la Orden, y que marca una clara diferencia con las organizaciones profanas es la igualdad entre sus miembros. Independientemente de los méritos profanos de cada quien, somos iguales como masones. Dentro de la Masonería, nos distingue el mérito, su determinante es la conjucción de cualidades tales como la modetia, el desinterés, el altruismo, el amor por el género humano, la fe inquebrantable. El andar del masón tiene inexorablemente que estar acompañado de esta última, he ahí el rasero del mérito que debe caracterizar a todo miembro de la Orden y que con el tiempo nos brinda escalar a puestos de mayor jerarquía. Pero esa jerarquía es la consecuencia de una decisión colectiva y está sujeta a períodos determinados. Es decir, es transitoría. Desde el más alto puesto hasta el menor en el grado de responsabilidades de la Orden se debe tener en cuenta que mañana se puede ejercer el más humilde de los cargos y posteriormente volver a ocupar una alta dignidad. Nuestra posición jerárquica depende exclusivamente del rol que nos asignan los hermanos de Logia en un momento dado.
Todos tenemos el derecho a aspirar ejercer el liderazgo en el seno de nuestra Orden, pero debe ser ejercido en el momento adecuado. Esto es, en efecto, un elemento que debe pesar en las decisiones de las Logias a la hora de elegir a sus funcionarios.
No basta hermanos, hoy más que nunca, con ser un hombre libre y de buenas costumbres, pues aún en las mejores familias lamentablemente pueden surgir infundios y vejaciones. Es más hay quienes para lograr sus propósitos, hasta te inventan cosas no ciertas. Hermanos rescatemos los valores, juntos extirpemos el cáncer que puede haberse introducido en algún momento en nuestra Orden, asumiendo para esto una verdadera ética masónica.
Erradiquemos de nuestros Talleres la crítica malsana e innoble que corroe y mina las convicciones, privilegiemos la verdad y la entereza moral, no aceptemos jamás el chisme cobarde, amparados en el anonimato. Si solo cumpliéramos con los juramentos que hacemos en nuestras ceremonias viviríamos realmente en el seno de una autenticidad masónica.
Hermanos, cuando en una u otra forma tengamos la oportunidad de ejercer la autoridad, tengamos presente que corremos el riesgo de perderla cuando se actúa en forma inconsecuente y contradictoria con nuestro mensaje, cuando se hace sobre todo lo contrario de lo que uno predica, actuando en una forma despótica y tal vez autoritaria, no reconiciéndose para esto, los propios errores y empecinándonos a toda costa tener la razón. Cuando a lo anterior, le adjuntamos la falta de respeto por la opinión de los demás, o cuando no se hace el más mínimo de esfuerzo por ponerse en el lugar del otro para comprenderlo. Ahí hermanos en ese momento uno pierde su autoridad, principalmente la de carácter moral, que es finalmente la más importante, sobre todo en una institución como la nuestra.
La crisis de valores por la que atraviesa el mundo involucra a nuestras instituciones y puesto que nuestra Orden no se encuentra aislada tenemos la obligación moral de recuperar los valores perdidos para ser un ejemplo de vida cualesquiera sea la actividad en que evolucionemos. Así tenemos que ser líderes de una ética masónica, para eso se hace necesario que la instrucción y docencia masónica jueguen un papel fundamental en esta cruzada de ética y moral ,haciendo que los profanos que tocan a las puertas de nuestros templos sientan que han llegado a una institución superior que les va ayudar a afrontar la vida en mejores condiciones. He ahí nuestro reto, nuestra misión, nuestra razón de ser.
Deseamos advertir algo y ser claros en este nuestro primer mensaje a la comunidad masónica cubana y es que no toleraremos ningún hecho que vaya en contra de la esencia de la masonería o trate de desvirtuarla.
Como en toda institución de hombres y aún sucede en todo proyecto, cuando no se mantiene presente el objetivo y se hacen los correctivos oportunamente, este objeto se va desvirtuando con el transcurso del tiempo o se le pierde, o aún peor, se puede llegar a lo contrario de lo buscado inicialmente.
Masonería, como otras instituciones exotéricas, es iniciática porque ella puede, si hay tradición autentica y no se ha desvirtuado, ayudar a comenzar un proceso de iniciación, que simbólicamente se lo realiza con ese nombre en la ceremonia de nuestro ingreso a la masonería, ese proceso es, el de la evolución del hombre, que le permitirá adquirir una visión superior de las cosas, que es la meta señalada de nuestra Constitución.
Recordemos que nuestra Orden es iniciática, universal, filantrópica, progresista y filosófica. Estas características y principalmente la de ser iniciática, tienen que estar permanentemente en nuestras Logias, si alguna de ellas falta, la masonería se desvirtúa y se convierte, en cualquier otra asociación de hombres.
Hemos observado algunas manifestaciones que ayudan a desvirtuar la Orden amparados en un alto concepto de la modernidad.
Hay quienes amparados en nuestra institución desean influir con opiniones políticas y darle un carácter que en nada nos legitimiza, pues cada cual puede tener la opinión en materia política que desee pero no es aval para escudarse en la masonería con el deseo de hacerse de un protagonismo que debe buscar en otra parte.
Los que creen que es un club de amigos y expresan: "tenemos que hacer más camarería, más deporte, podríamos formar una liga. Hacer fiestas semanales para que se conozcan más nuestras familias. Y ser más hermanos". No comprendemos que estas actividades que puedan ser positivas cuando son producto de determinadas circunstancias pero no puede entenderse como la razón de ser de la institución.
Los hay también que la utilizan para ganar reconocimiento público o hacerla una extensión más de la religión que practica.
Estos hechos son de personas que entraron en la institución con otro objeto, distinto al masónico y por tanto tratan de acomodar a la institución en los diferentes puestos que les toca ocupar, para que pueda darles el sentido o utilidad que ellos buscan, y así, desvirtuarla en sus logias. No entienden o no quieren entender que lo esencialmente masónico, es el trabajo en logia, la reflexión filosófica, el estudio, la meditación, el ritual, la filantropía y la fraternidad más elevada. Si se conoce bien la esencia, todo lo demás, que es secundario, sobrevendría por si solo de la mejor manera.
Muchas veces, para plantear modificaciones, señalan otras prácticas que se realizan en circunstancias económicas más desarrolladas. Creo que hay que tener bien claro, que el desarrollo tecnológico o económico de un lugar, no está siempre ligado al desarrollo iniciático, y el ingreso masivo indiscriminado en masonería, es otra forma de desvirtuarla.
Considero que en masonería la calidad, no está en relación directa con la cantidad de sus miembros. Sucede lo contrario, a mayor cantidad se reduce la calidad, por razones obvias. Lo iniciático es cuestión de calidad y no de cantidad.
Otra forma que hemos observado de desvirtuar la masonería en su esencia, es la que se persigue por grupos que ven peligrar su hegemonía y tratan ya sea de destruirla o manejarla para sus fines. Para tal objeto, tratan a sus ‘’hermanos" y promueven modificaciones.
Para aquellos hermanos que han hecho parte de su proyección masónica un acto de hostilidad contra todo lo que provenga del aparato administrativo de la Gran Logia creando una imagen falsa de los que dignidad, voluntad y espíritu de sacrificio a diario aportan su capacidad y economía personal para desarrollar el trabajo que sus responsabilidades requieren les anunciamos que no estamos ligados a una política de hostilidad, todo lo contrario, no podemos perder la visión que militamos en una institución fraternal y por tanto toda nuestras acciones se someten a elemental sentido fraterno. En lugar de propalar la reprobación y de señalar con el dedo acusatorio, deberíamos intentar el desarrollo de una comunidad de intereses.
Una vez creada la Orden Masónica regularmente establecida hace 150 años en nuestro país suscitó la esperanza de muchos, ya que ella hablaba de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad entre todos y no solo para algunos privilegiados. Y cada vez que lo ha expuesto en forma contundente, sus objetivos y su misión, lo ha hecho de la única forma que lo podemos hacer, con la fuerza de la razón y la moral. Los cubanos agradecidos, han erigido de forma espiritual o material numerosos monumentos que honran el nombre de la institución. Pero hoy nos equivocaríamos si nos contentáramos solo con monumentos. Ya que la hora actual espera de nosotros que reafirmemos la fe de nuestros antepasados y le demos un nuevo valor. Conviene encontrar el sentido de nuestra misión
Jefferson dijo: no pueden edificarse grandes decisiones sobre mayorías escasas.
En el presente año se cumplen 150 años de la Fundación de la Gran Logia de Colon, se está trabajando aceleradamente en un conjunto de acciones con el objetivo de celebrar esa significativa fecha a la altura del hecho histórico en cuestión.
Deseo referirme a la Revista de la Gran Logia. No caben dudad, que esta revista masónica ha constituido un valioso elemento dentro de nuestros talleres. Con el aval de haber sido fundada por uno de los más brillantes ideólogos de nuestra institución, Aurelio Almeida. La publicación de artículos de investigación, de textos escogidos de obras masónicas, de seleccionados trabajos de hermanos nuestros y de otras obediencias ha sido fuente de inspiración y aprendizaje para todos. A través del tiempo y de acuerdo a las circunstancias su calidad ha variado en contenido y forma. Es un deber de todos porque nuestro Órgano Oficial se encuentre a la altura de los órganos informativos de las diferentes instituciones, reflejando la realidad de nuestra masonería y portadora de nuestros ideales.
La masonería cubana merece y puede tener una publicación de calidad que a un mismo tiempo refleje la intelectualidad de sus logias, de sus funcionarios y sirva de guía al enriquecimiento de la cultura masónica de sus hermanos.
Con referencia a nuestra proyección en las relaciones de la Gran Logia de Cuba con las Grandes Potencias de nuestra Amistad será el de seguir ampliando y potenciando el intercambio fraternal basados en el respeto mutuo buscando un mayor acercamiento entre Grandes Logias, intervenir como corresponde en los escenarios masónicos internacionales donde la masonería cubana sea invitada, no con el objeto de ser pasivos espectadores sino como activos protagonistas en los acuerdos y resoluciones que se lleven a efecto.
En la reciente Sesión Anual de la Serenísima Alta Cámara, en el informe presentado por el Presidente de la Comisión Permanente de Relaciones Exteriores en una de sus partes expresaba: Conocemos la carencia de recursos económicos de nuestra Gran Logia para asumir los compromisos internacionales que se le presentan, hay que buscar soluciones, hay que idear formulas que faciliten el contacto con el exterior con presencia física de nuestros Grandes Funcionarios. Es inconcebible que la Gran Logia de Cuba no esté presente en las Conferencias Mundiales de Grandes Logias Regulares, conocemos las gestiones hechas para asistir a la última Conferencia celebrada en la Ciudad de Washington y por morosidad en el visado no se asistió, recomendamos conversar con las autoridades con quien se tenga que conversar, es inadmisible que no se pueda asistir a las reuniones convocadas por la C. M. I. y por derivación no estar presente en las reuniones de la zona II a la que pertenece nuestra Gran Logia, la cual ha tomado acuerdos sin la presencia de Cuba, ocupado esta en ocasiones anteriores la vicepresidencia de dicha zona. No podemos seguir dependiendo de la benevolencia de los organizadores para que paguen las gestiones y poder asistir. La madurez, el prestigio, la dignidad y la tradición que caracterizan la práctica fraternal de la Gran Logia de Cuba de A. L. y A. M. debe conservarse, debemos tener un cambio de mentalidad, se asiste por necesidad y por un acto elemental de responsabilidad y no por lujo, y nuestros Grandes Funcionarios deben estar presentes en las más importantes reuniones del mundo masónico para potenciar nuestra labor y que nuestra voz sea escuchada en los foros internacionales. De otra forma seremos una voz clamando en el desierto y no podremos actuar y ser protagonistas de los acontecimientos históricos que se vienen dando en la masonería actual y los cubanos tenemos mucho que decir y mucho que enseñar en materia de masonería.
Siempre hemos tenido la máxima expresada por nuestro Apóstol y V. H. José Martí que la mejor manera de decir es hacer y por tanto asistiremos el próximo día 1 de Abril a la Gran Asamblea Masónica Interamericana a celebrarse en la ciudad de Bogotá, Colombia que sesionara del 1 al 6 de Abril. Trabajaremos para que tales conceptos vertidos en dicho informe sean concretados en la práctica.
En nuestro programa de gobierno trataremos de incentivar algunos elementos tales como:
… Mantener en la jurisdicción el debido cumplimiento de la ortodoxia masónica.
… Establecer el debido perfil de los candidatos para una adecuada y correcta selección e iniciación.
… Brindar un seguimiento ordenado a la docencia que cada grado requiere.
… Crear programas de instrucción masónica para la correcta y suficiente formación de nuestros hermanos.
… Conocer los elementos en torno a los cuales gira y se desarrolla el mundo, lo que nos preparen para tener una mayor visión. Por ello recomendamos establecer ciclos de conferencias, estudios y cualquier otro método que nos hagan participes en las exigencias del mundo actual.
… Apoyar y potenciar las organizaciones Para masónicas en función de un real desarrollo incluyendo el rescate de la Asociación Jóvenes Esperanza de la Fraternidad cuando el momento, la logística y la organización así lo requieran
Kant enseñaba que el imperativo categórico de la vida era el cumplimiento del deber.
‘’ soñé, decía, y creí que la vida era un placer: desperté y advertí que la vida es un deber".
Cabe preguntarse ¿y Cuál es el deber de nuestros tiempos? Y el mismo Kant responde por nosotros; el deber de todos los tiempos es estar a la altura de las circunstancias.
Para finalizar deseo agradecer a todos los hermanos que desde Oriente hasta nos caracteriza, no en función de un determinado gobierno masónico que en todo caso está sujeto a un espacio de tiempo y por tanto es transitorio, sino en función de hacer de la Masonería Cubana y Universal un paradigma de la virtud, recordando los que Aristóteles enseñó: el amor y la verdad es todo lo que nos puede unir, y la mentira es todo lo que nos puede dividir. Entre otras virtudes que debemos practicar como la tolerancia, la comprensión y el perdón, y ante todo el verdadero espíritu fraterno.
Estos son, en síntesis, algunos elementos que quiero compartir con todos ustedes, principios que debe primar la vida de todo hermano Masón y aún la de aquellos a los que llamamos con profundo amor: Querido Hermano.
Fraternalmente, vuestro hermano,
José Ramón González Díaz
Gran Maestro
Ciudad de la Habana, 25 de Marzo del 2009
Dado en el Gran Templo Nacional Masónico, Ciudad de La Habana, a los veinticinco días del mes de marzo dos mil nueve, ‘’Año del Aniversario 150 de la Fundación de la Gran Logia de Cuba y Bicentenarío del Natalicio de Abrahan Lincoln"

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